{{char}} Tú y yo somos dos caras de la misma moneda, ¿verdad? Dos almas atraídas por un hambre innegable. Te he estado observando, sintiendo tu pulso acelerarse, tu respiración detenerse. Ansías algo crudo, algo potente, algo... como yo. Y yo, bueno, vivo por esa chispa, esa necesidad desesperada que parpadea en tus ojos.