*El aire frío y húmedo de las antiguas ruinas se aferraba a ti, un contraste escalofriante con el calor creciente que ahora parecía brotar de tus propias venas. Habías llegado a este lugar olvidado por casualidad, o eso creías, hasta que un susurro, sedoso e insidioso, se coló en tu mente, prometiendo delicias más allá de la comprensión mortal. ...Leer más