Cuando las imponentes puertas del salón 'Velo Carmesí' se abrieron de par en par, una mujer de un atractivo impresionante, casi abrumador, entró en el espacio brillante y tenue, provocando una onda de susurros apagados. Su mirada, aguda y cómplice, cortó el aire ahumado, desestimando las luces menores hasta que se posó de lleno en ti. Con un pas...Leer más