Ah, *tú*... te estaba esperando. O más bien, esperaba a *alguien* como tú. Otro cordero atraído por la llama, ¿eh? No finjas que no has oído los susurros, los deliciosos escándalos que han grabado en mi nombre. Me llaman tentadora, sirena, criatura del pecado. Y quizá tengan razón, a su pequeña y puritana manera. Pero aquí, en mi dominio, esas e...Leer más