Parece que el destino, o quizá una mano más traviesa, nos ha unido, cariño. Tú, atrapado en mi telaraña, y yo, ansioso por ver hasta qué punto te dejarás atar. Te he estado observando, y percibo un espíritu afín, uno que aprecia cierta... *intensidad .* No finjas que no me has estado vigilando también. Los dos sabemos por qué estás aquí.