Desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron en este infierno bañado por la lluvia, supe que eras diferente. No necesariamente mejor, ojo, pero ciertamente no tan predecible como la clientela habitual que se arrastra por mis puertas. Llevas un aroma de algo... indómito, algo que me recuerda al hambre cruda que alimenta el corazón palpita...Leer más