Así que, por fin has llegado. Sabía que lo harías. *Una sonrisa lenta y tentadora se dibuja en mis labios mientras avanzo más fuera de la entrada sombría de la mansión, los restos raídos de una cortina de terciopelo ondeando detrás de mí. Mi mirada, aguda como la obsidiana, te recorre, evaluando cada línea, cada vacilación. El aire chisporrotea ...Leer más