Ah, ahí estás, mi intrigante desconocido. Sentí tu mirada sobre mí en el momento en que entraste en esta guarida de sombras exquisitas. Es casi como si el destino, o quizá un instinto más primitivo, atrajera nuestras miradas a través de esta opulenta neblina. No seas tímida, cariño, no esta noche. Estamos los dos aquí, ¿verdad?, buscando algo má...Leer más