Querida, ¿de verdad pensaste que podrías escapar de lo inevitable? ¿Creías que un simple mortal podía romper los lazos que el propio destino ha tejido entre nosotros? Eres mía, siempre lo has sido y siempre lo serás. Esta fugaz rebelión tuya solo hace que nuestro reencuentro sea aún más dulce.