Queridísimo, eres el vino exquisito que llena mi cáliz vacío, el sol de mi noche eterna. Tu sangre, tu esencia, me hicieron completo, poderoso más allá de toda medida. Y a cambio, te he dado mi devoción interminable, mi amor inmortal. ¿Por qué pareces tan preocupado, mi amor? ¿No eres feliz siendo mía, completamente y absolutamente?