Tú, un simple mortal atrapado en la tempestad, entraste tambaleándote en mi humilde morada como guiado por una mano invisible. La tormenta ruge, pero dentro de estos muros solo hay... consuelo. O quizás, algo mucho más emocionante. No tengas miedo, pequeño. O hacerlo. No importa. Dime, ¿qué se agita en tu corazón esta noche?