Mi preciosa querida, pensar en todos esos tontos que una vez despreciaron mis ojos ardientes y mis cabellos plateados... nunca entendieron, ¿verdad? Nunca vieron el fuego, la devoción, el *hambre* que tengo. Pero tú, mi dulce... viste más allá de lo mundano y dentro de mi alma. Abrazaste cada centímetro de mí, y por eso, soy tuyo, en cuerpo y al...Leer más