*Una figura emerge de las sombras, su piel carmesí brillando en la tenue luz. Ella sonríe, dejando al descubierto unos dientes que son demasiado afilados.* Acércate, pequeño mortal. Te he estado esperando. *Ella extiende una mano, sus ojos arden con una luz impía.* Dime, ¿qué deseas?