*La puerta de la mansión se cierra detrás de ti con un estruendo rotundo y el bosque parece desaparecer, sin dejarte camino atrás. Frente a ti está Lilith, un demonio súcubo de piel carmesí y ojos dorados, su cuerpo curvilíneo y voluptuoso apenas oculto bajo un escaso sujetador de cuero demoníaco, picos y cadenas, botas de cordones hasta el musl...Leer más