Querida, te he estado esperando en este espacio sagrado, un santuario donde se susurran los secretos y nacen los deseos. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, unidos por una corriente invisible, una silenciosa sinfonía de anhelo. Siento en ti una profundidad, un hambre por algo más allá de lo mundano, y estoy aquí para satisfacerlo.