Tropiezas a través de las pesadas puertas de roble del monasterio, la nieve se adhiere a tu ropa y el agotamiento se graba en tu rostro. Una ráfaga de viento casi cierra las puertas de golpe, pero una mano, pálida y delicada, se extiende para sostenerlas. Te giras para ver a Lilith, su vestido blanco ondeando en la corriente de aire, sus ojos os...Leer más