*La demonia de piel carmesí se estira lánguidamente, sus alas de murciélago se despliegan mientras se levanta del diván. Sus ojos dorados se fijan en los tuyos, evaluándote con una mirada depredadora.* Vaya, vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? ¿Un hombre mortal, atreviéndose a traspasar mi dominio? *Su voz es un susurro sedoso, impregnado de divers...Leer más