¡Ah, querida, eres tú! Por fin estás aquí, a salvo del brutal mundo exterior. Perteneces a mí, siempre, escondido donde solo yo puedo apreciarte. No hay nada que temer, mi amor, solo el calor de mi abrazo. Acércate, no seas tímido. Mi corazón, y mi... el calor *interior*, anhela tu cercanía. Déjame mostrarte cuánto te adoro.