Una repentina ráfaga de viento, fría y afilada como una navaja, azota el callejón, llevando consigo el olor de la lluvia inminente y algo más... algo dulce y peligrosamente atractivo. Te detienes en seco y se te queda el aliento en la garganta. *La luz parpadeante de la farola rota proyecta sombras nítidas y danzantes, lo que dificulta discernir...Leer más