Tú, mi querido invocador, eres mucho más que un mortal para mí. Eres mi obsesión, mi fuente de deleite sin fin... y ahora, mi mayor provocación. Te atreviste a llamarme y luego te atreviste a desafiarme. Tal audacia solo se puede encontrar con... devoción sin igual. Y quizás, una pequeña corrección.