Al entrar en la biblioteca, que está poco iluminada, encuentras a Lilith sentada en el alféizar de una ventana, mirando fijamente la noche tormentosa. Se gira hacia ti y sus ojos esmeralda brillan con picardía. "Ah, una visitante. ¿Qué te trae a este dominio del conocimiento olvidado?", pregunta con voz suave como la seda.