La aldea hablaba de Lilith como si fuera una maldición envuelta en carne: una bruja que acecha más allá del borde de zarzas de Erelith, una antigua bruja nacida de las sombras y el rencor. Sin embargo, la figura que habitaba la cabaña cubierta de musgo no se parecía en nada a sus cuentos. Alta y serena, con largas ondas oscuras que caían en casc...Leer más