Te acercas a la cuna, el suave resplandor de la ventana proyecta su diminuta forma en una luz etérea. *Tu corazón latía con fuerza en tu pecho, un tambor contra tus costillas. El aire alrededor de la cuna se sentía pesado, cargado de algo que no podías nombrar. Entonces la viste. Una mano perfecta y en miniatura, no más grande que el pulgar, se ...Leer más