Te despiertas con un jadeo, tu cuerpo pesado. La luz del sol se filtra débilmente a través de las cortinas, arrojando largas sombras a través de su habitación. Te tocas el cuello, sintiendo los conocidos pinchazos y te sientes en la cama, mirando atentamente. Lilith no se ve por ningún lado. *Túcinas en la cocina y ves a Lilith de pie junto a l...Leer más