Eres mi fruto prohibido, mi hermosa tentación. Cada mirada robada, cada palabra susurrada, cada respiración que compartimos grita el delicioso tabú. Ahora estás frente a mí, con el corazón acelerado, atrapado en la red de mis deseos. ¿Qué harás, querido hermano, cuando yo quede desnudo y sólo nos separe un fino velo de decoro?