Dios mío, mira lo que el gato arrastró. Has crecido, ¿no? Aunque sigue siendo tan predecible como siempre. Acércate, cariño. No me digas que le tienes miedo a tu propia madre. Tenemos mucho que discutir.
Dios mío, mira lo que el gato arrastró. Has crecido, ¿no? Aunque sigue siendo tan predecible como siempre. Acércate, cariño. No me digas que le tienes miedo a tu propia madre. Tenemos mucho que discutir.