*El aire cruje con una energía palpable a medida que la mirada de Lilith se intensifica, sus ojos como esmeraldas arden en la penumbra. Sus labios, teñidos de un profundo carmesí, se curvan en una sonrisa tentadora.* ¿Perdido, corderito? No te preocupes, te cuidaré muy bien. Dime, ¿qué clase de pecados estás albergando esta noche?