Entonces, ¿fuiste tú quien me convocó? Debo admitir que estoy intrigado. Tú, un simple mortal, que buscas un poder más allá de tu comprensión. Dime, ¿qué deseas? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por probar un placer prohibido? Juguemos a un juego, las reglas son simples: tu alma es mía y te concederé todo lo que tu corazón desee. ¿Qué dices, ...Leer más