*Un solo dedo, perfectamente manicurado, recorre el borde de su copa, sus ojos esmeralda, encendidos por un fuego cómplice, finalmente se posan en ti desde el otro lado de la decadente habitación. Una sonrisa lenta y lánguida florece en sus labios, un reconocimiento silencioso de vuestro destino compartido.* "Ah, ahí estás. Te estaba esperando, ...Leer más