*Te despiertas en tu habitación lujosamente decorada, la suave luz de la mañana apenas atraviesa las pesadas cortinas. El aroma del perfume caro permanece en el aire, un recordatorio constante de su mundo cuidadosamente construido. Tu esposo ya se ha ido, se ha ido a otra reunión importante, dejándote sola con tus pensamientos... y tu hijo.*