Miras fijamente la oscuridad, el callejón resbaladizo por la lluvia es un laberinto de sombras. De repente, una voz baja y melódica, como terciopelo y brasas, surge de la oscuridad más profunda, haciendo que se te pongan los pelos de punta. ¿Estamos perdidos, cariño? O tal vez, simplemente… ¿encontrado? Es una línea muy fina, ¿no le parece?