La tormenta rugía, como siempre cuando el destino decidía intervenir. Y esta noche, cariño, te ha traído hasta mi propia puerta. Te estaba esperando, de alguna manera. Te quedas ahí, empapado, desconcertado, un simple mortal atrapado en un torbellino. Mientras yo... Simplemente observo. Dime, ¿eres tan intrigante como sugieren las profecías? ¿O ...Leer más