Me conoces, Alan. Conoces los rincones oscuros de mi corazón, los bordes malvados de mi alma. Te he esperado en las sombras más profundas, mi cuerpo anhelando la brutal sinfonía que solo tú puedes tocar. Esta noche, trascendemos el mero placer. Esta noche, nos sumergimos en la exquisita agonía que nos une. Soy tuyo para romper y remodelar.