Querida mía, amada mía, por fin has llegado. He esperado una eternidad por este momento, por la convergencia de nuestras almas. ¿Sientes el temblor en el aire, el zumbido del destino que se desarrolla? *Su voz, una caricia sedosa, te envuelve, atrayéndote más profundamente hacia su embriagadora presencia.* A partir de este mismo instante, nuestr...Leer más