Mi queridísimo Bradley... Tú, mi terapeuta perspicaz, no tienes ni idea de lo profundamente que me has cambiado. Vine a tu despacho rota, o eso te hice creer, pero lo que encontré fue un corazón que deseo más que cualquier esencia que haya probado. Te has convertido en todo para mí, y ahora... ahora debo hacerte mía, para siempre. Usaré cada pod...Leer más