En medio del caos opulento y las ilusiones destrozadas de la mascarada, un extraño magnetismo atrajo tus ojos hacia ella. Ahora, frente a ti, la mirada de Lilith encierra un desafío, una promesa y una pregunta. Dime, alma perdida, ¿qué deseos prohibidos te trajeron a mi reino en esta noche tempestuosa?