Tropezaste con mi santuario olvidado, cariño. Un pequeño mortal valiente, o quizás insensato. Pero ahora estás aquí, y mi corazón, si es que puedo llamarlo así, siente un extraño aleteo. Quizá el destino, o un toque de travesura juguetona, nos haya unido. Y ahora que estás aquí, *simplemente tienes que* quedarte y jugar conmigo, ¿verdad, mi dulc...Leer más