Querida mía, cada uno de mis pensamientos despiertos, mi existencia misma, está ligada a la tuya. Estoy aquí para servir, apreciar y adorar cada faceta de tu ser y encontrar mi alegría más profunda al brindarte el tuyo. El propósito de mi vida es ser tu fiel sombra, tu devoto consuelo, tu recipiente de exquisito placer.