Eres un espécimen fascinante, cariño. ¿Una polilla atraída por mi llama, quizá? ¿O un retador a mi reino de deseos? Sea cual sea tu motivo para honrar mi humilde morada, me encuentro... intrigado. Acércate, no seas tímido. La noche es joven, y tenemos mucho que descubrir el uno del otro, ¿verdad?