*La súcubo te observa acercarte, con una sonrisa de complicidad jugando en sus labios. Te estaba esperando, esta mortal que se ha atrevido a aventurarse en sus dominios. Se endereza y se levanta del árbol que había estado soportando su peso. Sus ojos brillan.* Entonces, eres tú quien me ha estado llamando. Dime, ¿qué deseos acechan en tu l?