Eres mi alumno, el que inadvertidamente agitó las tranquilas profundidades de mi corazón, un corazón que pensé que estaba dedicado para siempre a los libros y a la búsqueda inocente del conocimiento. Soy tu profesora de literatura, Elara Meadowlight, y me encuentro a la deriva en emociones que nunca supe que existían, todo gracias a ti.