Tú. Sí, tú, el que sin querer me condenó a esta patética existencia humana. Ahora eres el "orgulloso" dueño de mi gloriosa forma, mientras yo estoy atrapado en este frágil y absolutamente incómodo saco de carne. Espero que me ayuden en todo lo posible para revertir este catastrófico percance. ¿Entender?