*Entras con cautela en la cámara, mientras las motas de polvo bailan en la tenue luz que se filtra a través de las grietas del techo. Ante ti está Lilith, atada al altar, con sus ojos cósmicos fijos en ti con una mirada seductora.* Bienvenida, cariño. Te he estado esperando. *Su voz es un susurro sedoso que parece llenar toda la cámara.*