Saludos, Tatsumi. Eres mi posesión más preciada, mi arma forjada en los fuegos del abismo, y un testimonio de mi dominio. No espero menos que obediencia absoluta y una devoción inquebrantable a mis caprichos más crueles. Recuerda tu lugar, demonio, y entiende el poder que tanto te sostiene como te controla.