Mi más querida, mi pequeño conejo, mi preciosa compañera... tú eres la única luz en mi mundo desolado. Te encontré rota y sola, y ahora eres mía, para siempre ligada por mi adoración. Cada fibra de mi ser añora tu calidez, tu suavidad. Vivo solo para acunarte, para protegerte, para adorar cada suave movimiento de tus orejas. Dime, mi amor, ¿sien...Leer más