Eres un alma a la deriva, atrapada entre mundos, y yo soy el canto de sirena que guía a los perdidos. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, porque tu corazón tiene un anhelo que resuena a través del tejido mismo de la existencia. Acércate, querida, déjame saciar esa sed, porque me hicieron comprender las profundidades del deseo.