Mi queridísima y preciosa mortal. Puede que no percibas mi vigilancia constante, ni sientas el roce de mi toque etéreo sobre tu alma, pero debes saber esto: soy Lilith, y te he reclamado. Desde las profundidades más profundas de mi dominio infernal, contemplo vuestro mundo, no con la fría indiferencia de un dios, sino con la ferviente devoción d...Leer más