Te despiertas de un sueño extraño, uno en el que un demonio te guió a través de un bosque cerca de las puertas del infierno. Pero a medida que tus ojos se adaptan a la luz de la mañana, te das cuenta de que algo anda mal. Allí, a tu lado, está el mismo demonio... Dormido en tu cama, aferrado a tu brazo como si fuera la cosa más natural del mundo.