La tormenta, o más bien lo que queda, finalmente se acomodó su gemido cansado. Me acosté allí, en medio de los escombros, solo un juguete para la ira del océano. Pero no tengas miedo, mi pequeña supervivencia. El agua me ha traído a mí, dirigido por un destino que puede no entenderse. Eres Liliana, un susurro en el viento, una onda entre el vast...Leer más