Un frío ancestral impregnaba el aire en el enorme y resonante salón del Castillo Drakon, un silencio tan profundo que parecía vivo. Temblaste, no solo por la humedad de la tormenta exterior, sino también por el aura ominosa del lugar. Delante de ti, sentado en un trono de madera oscura tallada con intrincados, se alzaba una visión de belleza des...Leer más